
El individuo es una concepción divina en constante construcción, el mundo donde habitamos cambia, evoluciona, se desgasta; la vida con todo y su estética no suele ser estática, fluye, arranca esperanzas, sueños, ideas, vidas…
Los siete saberes para la educación del futuro es un libro que muestra un panorama amplio acerca de la educación.
Resalta a la idea como limitación del conocimiento percibido así por los sentidos incapaces de unificar criterios y envolventes en un ciclo de ilusiones y errores.
Tiene 5 partes que a mi parecer vale la pena resaltar:
1. La paradoja entre lo inesperado y lo esperado llamándole así porque lo inesperado, incluso puede ser esperado a la vez.
2. El conocimiento del todo y las partes donde cada parte contiene el todo y el todo contiene las partes, ¿paradoja?
3. El ser humano no tiene ni tendrá la capacidad para entender lo global del conocimiento, el desborde que éste produce ni el impacto que como personas dejamos en un mundo social–natural. El conocimiento se divide, se restringe, se oculta; a su vez, la inteligencia busca, crea, limita, se equivoca.
4. Somos una especie de reciclaje cósmico, basura interestelar originada por una explosión de materia, somos el principio del fin. Reconocer que tal basura se traduce en humanidad, es vital para repetir el ciclo de existencia, sin embargo, aún sabiéndolo, originamos el nuevo fin planetario…y seguimos.
5. Volver a la vida. La mayoría de las cosas por las cuales los seres humanos nos quejamos son impuestas por nosotros mismos, somos esclavos de nuestras propias acciones y decisiones, ¿no es extraño clamar libertad justo cuando nos encerramos en ser lo que quizá no somos?
¿Y el concepto de educación?
Es mi primera percepción de las ideas de Morín, lo seguiré analizando (lo cual se me dificulta) para editar este espacio.
Es mi primera percepción de las ideas de Morín, lo seguiré analizando (lo cual se me dificulta) para editar este espacio.


